Abortos de repetición, ¿cada vez más frecuentes?

El aborto es la terminación de la gestación antes de las 20 semanas. La mayoría de los abortos son preclínicos (60%) y, por lo general, el 85% acontecen antes de la duodécima semana de embarazo, llamándose entonces aborto precoz. Se denomina aborto tardío si sucede entre las semanas 12ª y 20ª.

El aborto espontaneo clínico se produce entre el 10-20% de los embarazos. Su riesgo aumenta con la edad materna: 11% entre 20-24 años, 12% de 25-29 años, 15% de 30-34 años, 24% de 35-39 años, 51% de 40-44 años y del 93% a partir de los 45 años.

Las mujeres que ya han tenido un aborto tienen más posibilidades de abortar en un segundo intento (16%) y las que han tenido dos abortos tienen mayores probabilidades de tener un tercero (25%). Con tres abortos, las posibilidades de un cuarto aborto ascienden a un 45%.

Dentro de las causas de aborto, encontramos:

  • Alteraciones genéticas: la causa más frecuente de aborto
  • Infecciones, como la toxoplasmosis o la sífilis, e infecciones víricas, como la rubeola, el citomegalovirus o el herpes entre otras.
  • Enfermedades crónicas maternas, como la diabetes o el hipotiroidismo.
  • Toxicidades como el tabaquismo, el alcohol, las toxinas ambientales (arsénico, plomo) y otras drogas.
  • Anomalías del aparato genital: miomas uterinos, malformaciones uterinas, acortamiento del cuello del útero.
  • Factores inmunológicos y hematológicos: la presencia de diversos anticuerpos y/o las anomalías de factores de coagulación, están relacionados con una mayor tasa de abortos.

El término de aborto recurrente se refiere a aquella situación en la que se han producido al menos dos abortos consecutivos o más de dos alternos. Este hecho es cada vez es más habitual en las consultas de Obstetricia, afectando en torno al 4% de mujeres en edad fértil. Además, muchas veces el aborto recurrente está relacionado con las causas inmunológicas y hematológicas explicadas.

La implantación del embrión en el útero es un proceso complejo en el que el sistema inmune de la madre debe adaptarse para poder aceptar al embrión y no generar un rechazo como en los trasplantes de órganos. En este proceso cabe destacar las células NK maternas (Natural Killers) a través de sus receptores de membrana (KIR: Killer Inmunoglobuline-like receptor), actuando como sensores capaces de recibir señales de alerta. Si esta interrelación útero-embrión no se realiza de forma adecuada, se pueden generar fallos de implantación en el útero o abortos de repetición. Aquí es fundamental el apoyo de la Inmunología clínica mediante el uso de corticoides, inmunoglobulinas y otros fármacos que puedan evitar este tipo de aborto.

Pero otras veces la causa de los abortos de repetición son las trombofilias, enfermedades de la sangre que porta la madre, muchas veces desconocidas hasta que se encuentra con estos abortos. En este caso, la madre tiene un riesgo incrementado de padecer infartos, ictus o trombosis en su cuerpo e incluso en la placenta o cordón umbilical, lo cual hace que tenga un nuevo aborto. Cuando se diagnostica alguna de estas alteraciones, en muchos casos el tratamiento con aspirina a baja dosis y la administración de heparina subcutánea consiguen que la madre no tenga una nueva pérdida de embarazo, aunque obviamente estos tratamientos no están exentos de riesgos.

Para intentar cribar de forma más adecuada a estas pacientes, evitando el menor número de sobretratamientos, es de gran utilidad el uso de test genéticos realizados en sangre o en saliva, como Thrombo inCode®, test que ha sido validado en un estudio publicado en International Journal of Sciences.

Dr. Ángel Lorenzo Álvarez
Unidad de la Mujer


Lectura recomendada:
Qué factores están relacionados con la fertilidad

Leave a reply