Beneficios de la lactancia materna

Antes de revisar cuáles son los beneficios de dar el pecho a vuestros bebés (o futuros bebés), conviene que sepáis que la lactancia debe iniciarse tan pronto como se pueda después del parto. Es en estos primeros momentos de vida cuando al recién nacido le resulta más fácil buscar y succionar el pecho de la madre. Digamos que posee una capacidad de alerta que le hará arrastrarse hacia la mama de manera completamente natural e innata. De ahí que en los últimos tiempos se remarque tanto la importancia del contacto piel con piel, que no solo facilitará esta reacción, que se conoce como ‘reflejo de arrastre al pecho’, sino que también fortalecerá el vínculo entre madre e hijo.

No obstante, también es importante que os desprendáis de cualquier sentimiento de culpa e iniciéis este proceso con una actitud abierta, tranquila y flexible. La lactancia materna requiere de un periodo de aprendizaje y adaptación en el que ambos encontréis la postura en la que os sintáis más cómodos, que puede ser: la posición de la cuna, del balón de rugby, del caballito o en paralelo. En futuros artículos explicaremos en profundidad la técnica de cada una de estas posturas y sus ventajas.

Otra cuestión relevante hace alusión a la pérdida de rigidez en los horarios, tan común en épocas pasadas. Hoy en día tenemos claro que lo mejor para el bebé es la alimentación a demanda. Ni es necesario despertarlo ni sentir el pecho lleno, ya que la producción de leche se ve impulsada a través de la succión y se ajusta automáticamente a las necesidades -o demandas- del bebé.

Como última indicación, os aconsejamos evitar en la medida de lo posible el uso precoz de chupetes o tetinas artificiales, pues podrían interferir en la adquisición de una técnica adecuada de amamantamiento.

Otras dificultades iniciales como los pezones planos, la ingurgitación mamaria, el conducto galactóforo obstruido o la mastitis podrían impedir la viabilidad de la lactancia materna, aunque también existen posibles soluciones a estudiar en cada caso. Si tras consultarlo con los especialistas se decide que la lactancia natural es excesivamente difícil y estresante para la madre y el bebé, que esta situación no os cree conciencia de que sois malas madres, como desgraciadamente transmiten ciertas personas. La lactancia materna es la ideal, pero por si algún motivo médico o personal no puede ser posible, la lactancia artificial es de absoluta garantía por su calidad cada vez más perfeccionada.

Leche materna: el producto más equilibrado y seguro para el bebé

Beneficios para el bebé

La leche materna es un líquido vivo, altamente nutritivo y digestivo, perfecto para satisfacer las necesidades del bebé en sus primeros meses de vida. Asimismo, supone el complemento ideal para potenciar su crecimiento y aporta hormonas y anticuerpos que fortalecerán su sistema inmunológico.

De esta manera se prevendrán enfermedades tales como los catarros, las otitis, las bronquiolitis, neumonías, diarreas, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizantes o, incluso, el síndrome de la muerte súbita del lactante.

Sin olvidar la capacidad de esta sustancia para evitar el desarrollo futuro de asma, alergias, celiaquía, obesidad, diabetes o hipertensión. 

La lactancia materna favorece el correcto desarrollo de la estructura dental, así como del sistema neurológico. El niño verá multiplicadas las posibilidades de, en un futuro, tener una salud bucal óptima, además de potenciar su inteligencia y capacidad de adquisición del lenguaje.

Beneficios para la madre

Dar el pecho no solo es positivo para el bebé, también es muy beneficioso para la mamá, sobre todo en los días posteriores al parto: estimulando la contracción del útero, reduciendo el sangrado y facilitando la expulsión de las secreciones vaginales propias del posparto.

Además, la lactancia materna favorece la pérdida de peso y reduce las posibilidades de sufrir anemia.

Vínculo afectivo

La leche materna es sustento y seguro de bienestar, físico pero también psicológico. La madre tendrá menos tendencia a sufrir depresión posparto y esa conexión íntima establecida entre mamá e hijo impulsará un vínculo afectivo lleno de amor y cariño.

¿Hasta cuándo dar el pecho?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 primeros meses de vida. A partir de este momento se podrían empezar a incorporar otros alimentos de manera progresiva, manteniendo el amamantamiento hasta que la mamá y el bebé lo deseen.

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