Cáncer de endometrio: factores de riesgo, síntomas, diagnóstico y tratamiento

La cavidad del útero está recubierta por 3 capas: la serosa peritoneal, el miometrio y el endometrio –la más interna-. Esta última es una membrana mucosa cuya función principal es permitir la implantación de un óvulo fecundado. Cuando no hay fecundación o implantación, este tejido se desprende, dando lugar a la menstruación. Posteriormente, el endometrio se regenera para dar comienzo a un nuevo ciclo menstrual.

Las alteraciones más comunes que afectan al endometrio son los pólipos endometriales, miomas de localización submucosa, la hiperplasia del endometrio y el cáncer de endometrio. Hoy nos centraremos en este último, de mayor incidencia en países desarrollados y que ocurre por lo general pocas décadas después del inicio de la menopausia. Está asociado a una excesiva exposición a estrógenos o a un desequilibrio en otra hormona denominada progesterona.

Cáncer de endometrio: factores de riesgo

El cáncer de endometrio puede aparecer tanto en mujeres premenopáusicas (20 %), como en mujeres postmenopáusicas (80 %). La edad afectada más comúnmente está entre los 50 y los 59 años, pero también es muy infrecuente ver casos en mujeres menores de 40 años.

Generalmente, es un tumor que puede dar síntomas de sospecha en fases tempranas de la enfermedad, lo cual, unido a las adecuadas revisiones ginecológicas periódicas, permite en la mayoría de los casos un pronóstico muy favorable.

La mayoría de las mujeres con cáncer endometrial tienen una historia de niveles elevados de estrógenos acompañada de insuficientes niveles del opositor natural del estrógeno, la progesterona.

Una elevación de los niveles de estrógeno y, por tanto, un riesgo elevado de sufrir esta enfermedad pueden ser debido a:

  • Obesidad, en especial >15 kg de sobrepeso.
  • Medicamentos con estrógenos.
  • Mujeres nulíparas, es decir, que nunca han llegado a un embarazo.
  • Esterilidad o incapacidad de quedar embarazada.
  • Menarquía precoz: comienzo de la menstruación a una muy temprana edad.
  • Menopausia tardía: cese de la menstruación a una muy tardía edad.
  • Hipertensión arterial.
  • Síndrome del ovario poliquístico.
  • Además, las mujeres con un historial de pólipos endometriales, las que usan terapia de reemplazo de hormonas estrogénicas -si no toman conjuntamente la progesterona periódica- y con diabetes tienen un riesgo mayor de contraer cáncer del endometrio.
  • El medicamento tamoxifeno, usado para el tratamiento del cáncer de mama, puede también aumentar el riesgo de cáncer endometrial.

Cáncer de endometrio: síntomas

  • El sangrado vaginal anómalo -sangrado entre periodos o después de la menopausia- es uno de los síntomas más comunes que permiten detectar el cáncer de endometrio.
  • También la anemia, causada por la pérdida crónica de sangre, en especial si la paciente ha ignorado los síntomas de un sangrado menstrual prolongado o anormalmente frecuente.
  • Dolor abdominal bajo o calambres intrapélvicos.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Flujo vaginal blanquecino o incoloro en mujeres postmenopáusicas.

Estos síntomas pueden ser causados por otras afecciones, por lo que resulta muy importante acudir al ginecólogo lo antes posible al detectar cualquiera de ellos.

Cáncer de endometrio: diagnóstico

El diagnóstico del cáncer de endometrio consta de varias fases.

Se puede sospechar con el cuadro clínico, con un resultado alterado en la citología o un engrosamiento endometrial visible en la ecografía vaginal.

Tras esto es imprescindible la realización de una histeroscopia diagnóstica con biopsia y estudio anatomopatológico. El estudio se debe completar con TAC pélvico-abdominal y/o resonancia nuclear magnética.

Cáncer de endometrio: tratamiento

El tratamiento del cáncer de endometrio es quirúrgico.

  • Extirpación de útero y ovarios por vía laparoscópica o por vía abdominal, lo que se denomina Histerectomía total con doble Anexectomía; y además:
  • Extirpación de los ganglios pélvicos y paraaórticos cuando el tumor se extiende más allá del endometrio, invadiendo más de la mitad del miometrio.
  • En casos avanzados es necesario complementar la cirugía con la aplicación de radioterapia y, en los casos aún más avanzados, con hormonoterapia y quimioterapia.

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