CÁNCER DE MAMA: Evolución y Situación Actual.

El cáncer de mama es la tumoración maligna más frecuente en las mujeres en los países desarrollados y ha ido aumentando su incidencia de forma constante desde los años 70. Produce aproximadamente 21 fallecimientos de cada 100.000 mujeres, lo que supone el 18% de todas las muertes producidas por cáncer y el 3% de todos los fallecimientos, siendo de aproximadamente un 8% la posibilidad de una mujer de padecer un cáncer de mama a lo largo de su vida.

No obstante, a pesar de estos datos que son muy alarmantes, gracias a la mejora en los métodos diagnósticos, las campañas de cribado y la mejora en los tratamientos, la supervivencia de estas pacientes ha mejorado mucho, alcanzando el 75% a los 5 años.
Entre las causas del cáncer de mama podemos diferenciar las de origen genético, que suponen aproximadamente el 10% de los casos y las de origen ambiental que son la inmensa mayoría. Las pacientes portadoras de  mutaciones genéticas (BRCA 1-2) tienen aproximadamente un 70% de posibilidades de desarrollar un cáncer a lo largo de su vida, en las pacientes no portadoras de dicha alteración genética, los antecedentes familiares son el factor que más incrementa el riesgo de padecer la enfermedad.

El objetivo ante esta y cualquier otra enfermedad, es actuar sobre las posibles causas para evitar la aparición del problema (prevención primaria). Dicha actuación en el cáncer de mama es muy difícil, dada la diversidad de factores de riesgo y la dificultad de actual sobre ellos. En los casos de cánceres de origen genético cuando se conoce la existencia de la mutación se pueden establecer tratamientos, ya sean quirúrgicos o farmacéuticos para disminuir el riesgo de aparición de dicho cáncer, pero esto es una minoría de los casos, en el resto nuestro objetivo se orienta al diagnóstico precoz (prevención secundaria) mediante campañas de cribado (revisiones ginecológicas periódicas), lo cual ha tenido una gran influencia en el descenso de la mortalidad en esta patología.

Por tanto consideramos de crucial importancia el cribado del cáncer de mama, siendo la prueba más importante para el diagnóstico precoz la mamografía, que según nuestro criterio debería ser anual a partir de los 40 años, de los 35 en caso de existir historia familiar de cáncer de mama o de los 30 años en caso de que la paciente sea portadora de mutaciones genéticas conocidas que estén relacionadas con el cáncer de mama. Otras pruebas de gran importancia en el screening de dicha patología son la ecografía mamaria y la resonancia magnética, que deberán usarse de forma complementaria a la mamografía en función de la edad y las características de cada paciente.

Este cribado nos permite un diagnostico muy precoz de los tumores de mama, lo cual sumado a la mejora de las técnicas quirúrgicas (cirugía conservadora, reconstrucción mamaria inmediata y ganglio centinela) y tratamientos de quimioterapia y radioterapia, consigue mejorar significativamente la tasa de mortalidad siendo cada vez menos agresivos, con unos muy buenos resultados estéticos que evitan la pérdida de calidad de vida de las pacientes tanto en el aspecto físico como psicológico.

Desde la unidad de la mujer recomendamos por tanto a todas las mujeres la realización de una revisión ginecológica anual, que incluya el screening del cáncer de mama, ya que se ha demostrado que el diagnostico precoz de esta patología cuando todavía es asintomática es el principal factor para la reducción de la mortalidad por dicho proceso.

Dr. F. Esteban Navarro
Unidad de la Mujer. Hospital Ruber Internacional. Madrid.
www.unidaddelamujer.es

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