El efecto positivo de los anticonceptivos hormonales en la prevención de tumores.

Desde que en 1960 y 1961 se introduce en EE.UU y Europa respectivamente el primer anticonceptivo hormonal, conocido popularmente con “la píldora”, la controversia  social sobre este medicamento no ha cesado, siendo considerado por los historiadores como uno de los hechos que mayor repercusión ha tenido en los últimos 50 años,  dando a la mujer la posibilidad de separar sexualidad y reproducción, lo cual ha conllevado a su vez, cambios importantes en los hábitos  sexuales.

Desde estos primeros años el uso de este medicamento ha suscitado una gran controversia  científica y social, teñida en muchas ocasiones de prejuicios morales o religiosos, atribuyéndoseles, a veces por ignorancia, y en otras ocasiones de forma intencionada, efectos secundarios inexistentes, como la posibilidad de producir esterilidad, trastornos metabólicos,  o la aparición de distintos tipos de cáncer en las mujeres.

En los años 80 se generaliza el uso de “la píldora” y hoy en día es uno de los medicamentos con los que tenemos más experiencia, ya que se considera que hay 90 millones de consumidoras en el mundo, habiéndose establecido la seguridad del uso de estos medicamentos  en la mayoría de la población de forma incuestionable, siempre que se haga bajo supervisión médica adecuada.

Hoy en día, los anticonceptivos hormonales en sus múltiples presentaciones son de uso generalizado, permitiendo a la mujer el control de la natalidad de forma sencilla y segura. No obstante parece razonable, y así se recomienda desde todas la sociedades científicas, el uso responsable de estos,  debiendo las usuarias de estos métodos anticonceptivos,  realizarse antes del  inicio de su uso, una revisión ginecológica que descarte algún problema previo al consumo de este medicamento: como antecedentes de tumores hormono dependientes, o ciertas alteraciones genéticas que pudieran afectar a la coagulación (trombofilias) y que pueden contraindicar el uso de dicho método. En pacientes sanas y no portadoras de ningún factor genético que pueda condicionar su uso, podemos considerar “la píldora “como un método seguro, eficaz y cómodo.

Por último, múltiples estudios están demostrando otras ventajas del uso de anticonceptivos hormonales, tanto en la prevención de tumores como el cáncer de ovario o colon (http://bit.ly/16avYtn), así como en el tratamiento de enfermedades como la endometriosis o las hemorragias uterinas anómalas de origen funcional, contribuyendo significativamente a mejorar la calidad de vida de muchas pacientes, y sin efectos secundarios significativos, siempre y cuando se use el anticonceptivo adecuado a cada mujer.

En conclusión, podemos considerar “la píldora” como un método anticonceptivo seguro y cómodo para la mujer, bien informada y que realiza sus controles médicos.

Dr. F. Esteban Navarro
Unidad de la Mujer. Hospital Ruber Internacional. Madrid.
www.unidaddelamujer.es

 

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