Enfermedades de transmisión sexual más comunes: Gonorrea o Gonococia

La Gonococia más comúnmente llamada Gonorrea, no es una enfermedad de transmisión sexual nueva. De hecho, civilizaciones tan antiguas como el Antiguo Egipto ya estaban familiarizadas con sus síntomas, que dejaron plasmados en algunos de los papiros que han llegado hasta nuestros días.

Esta sorprende resistencia hace pensar que la Gonorrea es prácticamente imposible de erradicar, pues la bacteria que la provoca, el gonococo o Neisseria gonorrhoeae, es muy inteligente. Su astucia la lleva a evolucionar para volverse resistente a casi cualquier tratamiento. Tanto es así que se han detectado algunas cepas intratables.

Conozcamos un poco más a fondo una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes, la Gonorrea o Gonococia.

Gonorrea: síntomas

Otro de los problemas asociados a esta enfermedad es que, de igual forma que otras muchas ETS, no suele provocar síntomas hasta que está muy avanzada y desarrolla otras patologías, tales como la Enfermedad Inflamatoria Pélvica. No obstante, en los casos en los que sí lo hace, se suelen manifestar molestias urinarias, alteraciones en el flujo vaginal, dolor en la parte baja de abdomen y sangrado intermenstrual o después del coito.

Gonorrea: complicaciones

Precisamente, el hecho de que esta enfermedad de transmisión sexual no manifieste síntomas no quiere decir que sea menos compleja, todo lo contrario. Muchas de las personas contagiadas no son conscientes de ello hasta que detectan los signos de otras enfermedades en las que puede derivar la Gonorrea:

  • En los hombres:
    • Uretritis posgonocócica, tras 2-5 días después del contacto sexual se manifiesta como una secreción uretral amarillo-verdosa, abundante y de consistencia cremosa o purulenta acompañada de sensación de quemazón. Puede a su vez estar motivada por la bacteria de la clamidia, ya que estas dos enfermedades se suelen contraer a la vez.
    • Epididimitis, dolor e inflamación testicular.
  • En las mujeres:
    • Salpingitis.
    • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP).
  • Complicaciones menos comunes en ambos sexos pueden ser:
    • Infección gonocócica diseminada (IGD) -más frecuente en mujeres que en hombres- desde un foco primario mal tratado o que pasó inadvertido (1-2% de casos no tratados) puede cursar con fiebre, artritis, dermatitis, endocarditis o meningitis.
    • Artritis gonocócica.
    • Infecciones oculares.

Además de estas enfermedades asociadas, a la complejidad de la Gonorrea hay que sumar su capacidad para evolucionar, anteriormente citada, y resistir la acción de los antibióticos. Hasta el punto de que los fármacos más antiguos y baratos son completamente estériles ante esta enfermedad. Según la OMS, incluso se han llegado a detectar algunas cepas resistentes a todo tratamiento conocido.

Gonorrea: diagnóstico y tratamiento

Para el diagnóstico de la Gonorrea se toma una muestra del exudado cervical en mujeres –exudado uretral en el caso de los varones- y se aplica una técnica de tinción -Gram- para visualizar las bacterias. Si esta prueba no arroja suficiente claridad en el diagnóstico, debe cultivarse en medios de cultivo específicos para Neisseria gonorrhoeae y así conseguir que solo crezca la bacteria de la gonorrea en caso de estar presente.

A los adultos con Gonorrea se les prescribe un tratamiento con antibióticos mediante inyecciones y por vía oral.

La pareja o parejas sexuales de la persona infectada también deberán someterse a dicho tratamiento, aunque no presenten síntomas.

Los bebés de madres con gonorrea deben recibir un medicamento en los ojos para prevenir la infección y, en caso de haberla desarrollado, también pueden tratarse con antibióticos.

Gonorrea: prevención

Dada la resistencia de la bacteria Neisseria gonorrhoeae la prevención adquiere, si cabe, mayor importancia que en el caso de otras ETS. Y tal y como hemos indicado a lo largo de varios artículos en los últimos meses, para prevenir esta y cualquier otra enfermedad sexual se deben llevar a cabo las siguientes medidas:

  • Impulsar una educación sexual que permita a los jóvenes ser más conscientes de las consecuencias de llevar una vida íntima desordenada.
  • Informar a la sociedad en conjunto de los síntomas y consecuencias del contagio de enfermedades sexuales tan comunes y agresivas como de la que trata este artículo, la Gonorrea.
  • Lanzar campañas en las que se promueva el uso del preservativo como medio anticonceptivo más efectivo para prevenir este contagio.
  • A su vez, concienciar sobre la importancia de las revisiones ginecológicas periódicas en orden de detectar precozmente estas enfermedades y tratarlas antes de que se conviertan en un problema más complejo o se transmitan a otras personas.

Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad. Para acceder a más información podéis entrar en la página web de la Unidad de la Mujer o haceros con el libro Ser Mujer, la obra más completa para entender y superar los cambios que experimentan las mujeres desde la infancia hasta la vejez. También podéis poneros en contacto con nosotros a través de este número de contacto: 91.730.36.73.

Artículo escrito por el Dr. Alfonso Duque Frischkorn

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