Enfermedades de transmisión sexual más comunes: Vaginosis

Dentro de las denominadas Vulvovaginitis encontramos la Tricomoniasis, la Candidiasis Vaginal y la Vaginosis. Estas enfermedades de transmisión sexual (ETS) suelen provocar la inflamación de la vagina o la vulva, afectando a mujeres de todas las edades.

En este caso, nos centraremos en describir las características y tratamiento de la infección provocada por la bacteria Gardnerella vaginalis. El desarrollo de la Vaginosis (VB) se debe a la proliferación preferentemente de este bacilo, en detrimento del Lactobacillus spp.

A pesar del título de este artículo, en realidad la Vaginosis no es una enfermedad de transmisión sexual como tal. Aunque las relaciones íntimas pueden aumentar el riesgo de contraer esta infección, sobre todo si se prescinde del uso de preservativo, cualquier factor que altere el pH de la vagina también puede hacerlo, por ejemplo las duchas vaginales o el uso de dispositivos intrauterinos.

Vaginosis: síntomas

Muchas de las enfermedades de transmisión sexual más comunes no presentan síntomas en sus estadios iniciales. En el caso de la Vaginosis, prácticamente la mitad de las mujeres infectadas no son conscientes y de ahí que las revisiones ginecológicas periódicas resulten trascendentales.

No obstante, en los casos en los que sí se perciban síntomas, serán los siguientes:

  • Secreción blanco-grisácea y de olor intenso a pescado que puede resultar más intenso después del coito o durante la menstruación.

Vaginosis: complicaciones

La Vaginosis puede provocar partos prematuros en las mujeres embarazadas, además de favorecer el desarrollo de otras infecciones como el herpes, la clamidia o la gonorrea.

Por otro lado, si las bacterias acceden al útero o a las trompas de Falopio, se puede correr el riesgo de contraer otra ETS generalmente más compleja, la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

Vaginosis: diagnóstico y tratamiento

Tras una revisión en la que el especialista examina la vagina y extrae muestras de la secreción, se realizan el test de Amsel y el test de Nugent para analizar el pH, el olor y la presencia y cantidad de bacterias en el flujo.

Una vez se ha diagnosticado la Vaginosis, el médico deberá valorar la conveniencia de aplicar o no tratamiento y añadir probióticos para restablecer la flora vaginal.

La aplicación de tratamiento no será necesaria para la pareja sexual.

Vaginosis: prevención

Tal y como os hemos señalado a lo largo de varios artículos en los últimos meses, la educación sexual resulta uno de los pilares fundamentales en orden de prevenir el desarrollo y contagio de las ETS. La concienciación y divulgación de información sobre los síntomas y riesgos de las mismas permitirán que los jóvenes sean más conscientes de la importancia de mantener una vida sexual ordenada, evitar la promiscuidad y usar métodos anticonceptivos de barrera –ante todo el preservativo-.

Por supuesto, sin olvidar las revisiones ginecológicas periódicas y también evitar las duchas vaginales.

Artículo publicado por el Dr. Alfonso Duque Frischkorn

Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad. Para acceder a más información podéis entrar en la página web de la Unidad de la Mujer o haceros con el libro Ser Mujer, la obra más completa para entender y superar los cambios que experimentan las mujeres desde la infancia hasta la vejez. También podéis poneros en contacto con nosotros a través de este número de contacto: 91.730.36.73.

Leave a reply