Evolución en la técnica quirúrgica del cáncer de mama: de la Mastectomía radical a la Radiocirugía.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer, estimándose que el 12% de las mujeres desarrollarán este tumor a lo largo de su vida. Sin embargo el tratamiento de esta enfermedad ha experimentado un extraordinario avance en los últimos años, debido a la mejor compresión de su fisiopatología, la mejora de los tratamientos: cirugía, quimioterapia y radioterapia, y por supuesto de las técnicas diagnósticas, realizándose un diagnóstico cada vez más precoz de esta patología. Todo esto ha producido en los últimos años una gran disminución de la mortalidad, y por supuesto la morbilidad en las pacientes que padecen esta enfermedad.

En la actualidad podemos ofrecer a nuestras pacientes tratamientos cada vez menos agresivos, con mejores tasas de curación, y que por supuesto son mucho mejor tolerados, evitando las importantes alteraciones tanto en el ámbito psicológico como físico que las técnicas quirúrgicas radicales producen sobre la paciente.

La evolución del tratamiento quirúrgico en el último siglo ha sido muy importante y ha mejorado mucho la calidad de vida de las pacientes que se han sometido a dichos procesos. En la primera mitad del siglo XX la técnica quirúrgica habitual era la mastectomía radical de Halsted (extirpación completa de la mama, músculo pectoral mayor y menor y ganglios axilares), posteriormente se realizó la mastectomía radical modificada de Patay en la que se conserva el pectoral mayor extirpándose los ganglios axilares, esta tendencia conservadora continuó pasándose a respetar ambos músculos pectorales (técnica de Madden), lo que disminuyo significativamente los efectos secundarios de estos tratamientos sin menoscabo del resultado terapéutico. En la última década del siglo XX, se comenzaron a realizar tratamientos conservadores con la realización de lumpectomías (extirpación del tumor con un margen de tejido sano alrededor y mastectomías parciales) y reconstrucciones mamarias tras cirugías que conllevaran la extirpación completa de la mama, en los casos en los que el tipo de tumor no permitía la cirugía conservadora.

Por último, la incorporación de la medicina nuclear en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, ha permitido no extirpar de forma rutinaria la cadena ganglionar axilar en muchos casos, mejorando aún más la calidad de vida de estas pacientes, evitando muchos efectos secundarios debidos a la alteración del drenaje linfático que esto produce.

En estos últimos años las técnicas de radioterapia están experimentando un gran avance, y la radiocirugía, aplicada ya en otros tumores como tumores cerebrales, páncreas etc, parece que es el paso lógico que puede evitar muchas complicaciones, disminuyendo los efectos secundarios de los tratamientos quirúrgicos tradicionales sin menoscabo de las tasas de curación de estas pacientes. No obstante estas técnicas precisan una gran infraestructura  con un elevado coste económico, y un personal altamente cualificado, lo que por el momento impide la generalización de dicha técnica.

Dr. F. Esteban Navarro
Unidad de la Mujer. Hospital Ruber Internacional. Madrid.
www.unidaddelamujer.es

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