Inseminación artificial con semen de donante (IAD) para favorecer el embarazo

Se estima que hay más de 70 millones de parejas en el mundo que tienen dificultades para concebir un hijo. No obstante, tan solo un 56% de las parejas infértiles busca ayuda y un 22% reciben asistencia médica, lo cual resulta bastante llamativo dado el extraordinario índice de éxito de los procedimientos existentes. Con el tratamiento adecuado, el 70% de las parejas estériles consigue concebir un hijo en el plazo de 5 años, y este porcentaje aumenta si se recurre a la donación de óvulos*.

Técnicas de reproducción asistida (TRA)

Las TRA actúan de forma directa sobre los gametos –óvulos y espermatozoides- con el fin de favorecer la fecundación y la implantación. Existen dos grandes grupos:

  • La inseminación artificial (IA): con semen de la pareja (IAC) o con semen de donante (IAD).
  • Y la fecundación in vitro (FIV).

Hoy hablaremos de la inseminación artificial con semen de donante (IAD).

Inseminación artificial con semen de donante (IAD)

La IAD facilita el encuentro entre espermatozoides y óvulo para aumentar las posibilidades de conseguir el embarazo. Para ello, se coloca una muestra de semen, proveniente de un banco de semen y que ha sido previamente preparada en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer a través del cuello uterino.

¿Cuándo se utiliza la IAD?

La inseminación artificial con semen de donante se utiliza cuando el hombre no tiene espermatozoides –azoospermia-, los tiene en escasa cantidad –oligospermia-, apenas tienen movilidad –astenospermia– o están muy deformados –teratospermia-.

También puede emplearse cuando el varón es portador de alguna enfermedad genética o cuando la mujer quiere tener hijos sin pareja masculina.

Requisitos para someterse a una IAD

La mujer debe tener capacidad de ovular espontáneamente o con tratamiento y al menos una trompa permeable –es decir, que no presente obstrucción en el trayecto del óvulo desde el ovario hasta el útero-.

Procedimiento de una IAD

En primer lugar, se realiza una exploración ginecológica completa y descarta cualquier patología que dificulte o impida el embarazo. Además, se realiza una radiografía de las trompas –Histerosalpingografía– para comprobar que al menos una de las trompas es permeable, tal y como hemos mencionado anteriormente.

Seguidamente, se procede a la estimulación suave de la ovulación con el propósito de que prosperen uno o dos folículos como máximo.

A continuación, cuando el folículo dominante alcanza un tamaño de entre 17 y 20 mm, se administra a la mujer la gonadotropina coriónica humana (hCG) vía inyección subcutánea. Esta es una hormona glicoprotéica que provoca la rotura del folículo, originando la ovulación aproximadamente a las 36 horas de su administración, por lo que la inseminación debe realizarse entre 35 y 37 horas después de la inyección de la hCG.

Las inseminaciones son fáciles de realizar y se llevan a cabo en la consulta.

Recomendaciones tras una IAD

Después de la inseminación, bien sea con semen de la pareja o de donante, debe prescribirse progesterona para favorecer la implantación del embrión.

¿Cuándo se realiza la prueba de embarazo?

A las dos semanas de la IA se realiza una prueba de embarazo.

Posibilidades de éxito de una IAD

Las posibilidades de éxito de una inseminación artificial con semen de donante están entre el 15 y el 20% en cada ciclo –y se realizan 4 ciclos-.

Qué es un banco de semen de donantes

Un banco de semen de donantes es donde se almacenan muestras de semen congeladas para su uso en aquellos tratamientos de reproducción asistida que así lo requieran, bien sean inseminaciones artificiales o fecundaciones in vitro.

Todos los donantes de semen deben pasar una serie de pruebas antes de ser aceptados y el proceso de selección es completamente seguro y aparece regulado por la normativa legal vigente: Ley 14/2006. Además, las bases de datos en las que se almacenan la identificación y localización de las muestras congeladas están sometidas a unas estrictas condiciones de seguridad y confidencialidad, de tal forma que los bancos de semen son totalmente privados.

Dichas muestras, para que mantengan su calidad intacta, deben mantenerse a una temperatura aproximada de -196 °C sumergidas en nitrógeno líquido o en sus vapores en recipientes estancos o ‘pajuelas’. La disminución de la temperatura se realizará de manera progresiva y controlada no sin antes proteger a las células vivas con crioprotectores para que los espermatozoides puedan recuperar su actividad vital una vez descongelados. Conviene saber que, a pesar de que no todos los espermatozoides van a sobrevivir a este procedimiento de congelación-descongelación, el paso del tiempo no influye en la calidad de la muestra.

Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad. Para acceder a más información podéis entrar en la página web de la Unidad de la Mujer o haceros con el libro Ser Mujer, la obra más completa para entender y superar los cambios que experimentan las mujeres desde la infancia hasta la vejez. También podéis poneros en contacto con nosotros a través de este número de contacto: 91.730.36.73.

*Prof. Dr. Juan José Vidal Peláez y Dr. Jiménez Ruiz (2014). Ser Mujer. Editorial Grijalbo.

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