Los ejercicios de Kegel para la recuperación del suelo pélvico

Probablemente hayáis escuchado hablar del suelo pélvico bastantes veces en los últimos años, pues cada vez se da mayor importancia a la recuperación de esta zona del cuerpo que sufre tanto a lo largo de la vida de la mujer.

Los embarazados y partos, la menopausia, la tos o el estreñimiento crónicos, la realización de esfuerzos continuados para levantar cargas excesivas o el sobrepeso en los casos más extremos hacen que el suelo pélvico, encargado de cerrar la cavidad abdominal pélvica para evitar el prolapso genital -es decir, que los órganos pélvicos se desplacen hacia fuera-, pierda tono y resistencia. 

Hablamos de una suerte de tejidos –fascias– y ligamentos que sostiene al aparato genital y el urinario. Además, este sistema de contención se completa con un elevador del ano que mantiene el sistema urogenital cerrado. De tal forma que los trastornos del suelo pélvico pueden derivar no solo en disfunciones miccionales, prolapsos genitales o dolor pélvico crónico, sino también en disfunciones anorrectales, como por ejemplo la incontinencia fecal o el estreñimiento terminal.

El deterioro del suelo pélvico afecta tanto al bienestar que resulta primordial recurrir al asesoramiento especialista para aplicar el o los tratamientos más convenientes y que mejor y más rápidamente devuelvan la calidad de vida a la mujer.

En este sentido, encontramos diferentes técnicas, entre las que destacan los ejercicios de Kegel.

Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel fueron inicialmente concebidos o ideados, por el Dr. Arnold Kegel, para tratar las pérdidas de orina que ya sufrían de manera habitual las mujeres de mediados del siglo XX. Con el paso del tiempo, se descubrió la eficacia de esta misma práctica para recuperar el tono muscular de la vagina después del parto y mejorar las relaciones íntimas.

Pero los beneficios de los ejercicios de Kegel no se quedan ahí, también se ha podido comprobar que ayudan a mantener un tono adecuado de la musculatura del suelo pélvico y, así, prevenir la sobrecarga que ocurre durante el embarazo y reducir los posibles efectos adversos del parto, y, por lo tanto, actuar directamente en la prevención de los tan comunes prolapsos genitales e incontinencias posparto.

Ejercicios de Kegel: técnica adecuada

Los ejercicios de Kegel son muy sencillos y cualquier mujer puede realizarlos en la comodidad de su casa, sobre todo cuando se aplican con carácter preventivo.

No obstante, os recomendamos acudir a un especialista en fisioterapia del suelo pélvico tras cada parto, incluidas las cesáreas. Asimismo, existe un alto grado de evidencia científica que recomienda como primera línea de actuación la fisioterapia del suelo pélvico en casos de incontinencia urinaria leve o moderada. También es muy recomendable actuar desde la fisioterapia ante prolapsos genitales, dolor en las relaciones sexuales, incontinencia fecal, casos de estreñimiento terminal…

Esta técnica consiste simplemente en la contracción y relajación de la musculatura del elevador del ano. Casi lo más complicado de todo el proceso consiste en la localización de este músculo que se extiende desde el pubis hasta el coxis.

¿Cómo saber si hacéis una buena contracción del elevador del ano? Para ello, podéis realizar como prueba de reconocimiento el test de ‘stop pipí’: al miccionar, dejad salir un chorrito de orina para luego detenerlo. Recordad que este es un test para identificar vuestra musculatura y saber de forma orientativa cuál es vuestro tono muscular. Es muy importante no realizar los ejercicios de Kegel durante la micción, ya que la detención de la orina puede originar infecciones urinarias.

Una vez localizado este músculo, se realizarán las siguientes secuencias:

  • Secuencia rápida: consiste en la contracción del elevador del ano a un ritmo de contracción de 1 segundo y relajación de 3 segundos. 15 repeticiones.
  • Secuencia lenta: consiste en la contracción moderada del elevador del ano. Se contará durante 5 segundos y se relajará otros 5. 15 repeticiones.

Para mantener un buen estado de la musculatura del suelo pélvico se realizarán series de cada secuencia, alternando rápidas y lentas, 3 veces al día.

Si tuvierais alguna patología del suelo pélvico, convendría acudir a una valoración de fisioterapia especializada en suelo pélvico, ya que los problemas que cursan con debilidad muscular, como las incontinencias de esfuerzo, se resuelven muy bien mediante un tratamiento de rehabilitación personalizado guiado por un especialista en función de la capacidad de la musculatura de cada persona y sus características específicas asociadas.

Si, por el contrario, es un problema que cursa con un aumento de tono patológico, los ejercicios estarían contraindicados como primera medida.

Es muy importante, en caso de prevención y mantenimiento del estado de la musculatura de un suelo pélvico sano, además de hacer las secuencias de series básicas que os hemos recomendado, intentar precontraer vuestra musculatura siempre que hagáis un esfuerzo, es decir, antes de toser, de coger peso, al levantaros de una silla…

Los ejercicios de Kegel son altamente eficaces y mejorarán vuestro bienestar -pélvico- de manera significativa.

Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad. Para acceder a más información podéis entrar en la página web de la Unidad de la Mujer y pedir cita con cualquiera de nuestros especialistas o haceros con el libro Ser Mujer, la obra más completa para entender y superar los cambios que experimentan las mujeres desde la infancia hasta la vejez.

Esther Rodríguez Fernández, Fisioterapeuta especializada en Uroginecología y Obstetricia.
Inmaculada Camisón Duque, Fisioterapeuta especializada en Uroginecología y Obstetricia.
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