Osteoporosis durante la menopausia: tratamiento desde Tokio (1964), andar 10.000 pasos

La osteoporosis es uno de los trastornos que se relacionan con el síndrome climatérico y que forman parte de esos síntomas y signos -sofocos, insomnio, cambios en el estado de ánimo, en la sexualidad, físico, peso o la salud cardiovascular- a los que las mujeres deben hacer frente durante la menopausia y la posmenopausia.

De esta forma, la pérdida paulatina de masa ósea se acelera y, en consecuencia, el riesgo de sufrir fracturas o lesiones debido a una excesiva descalcificación de los huesos.

¿Cuál es el origen de esta descalcificación acelerada?

El motivo por el cual la osteoporosis se puede intensificar durante la menopausia es el déficit de estrógenos, encargados, entre otras funciones importantes, de ayudar a la formación de hueso.

La disminución en la producción de estas hormonas del ovario -especialmente del estrógeno conocido con el nombre de estradiol-, provoca un desequilibrio entre la formación y la eliminación de hueso, llegando a agravarse en algunos casos la pérdida de masa ósea.

Sin embargo, esta no es la única razón por la cual las mujeres pueden sufrir osteoporosis a partir de los 50 años. Factores controlables y evitables como el tabaquismo, la delgadez extrema o los tratamientos crónicos con corticoides o heparina perjudican la salud de los huesos. Aunque también conviene tener en cuenta los antecedentes familiares, pues la herencia genética es la variable más determinante a la hora de sufrir o ver intensificada esta y otras muchas enfermedades.

Cómo evitar o paliar las consecuencias de la osteoporosis durante la menopausia o posmenopausia

De la misma forma que existen hábitos que potencian este trastorno, hay otros que pueden resultar de gran ayuda a la hora de favorecer la formación de hueso:

  • Está demostrado que el ejercicio aeróbico de baja o media intensidad no solo fortalece los huesos, sino que también ayuda a mantener a raya la osteoporosis. Nadar, caminar aproximadamente 45 minutos al día (la famosa línea de los 10.000 pasos) o montar en bicicleta normal o estática de forma periódica son prácticas muy recomendables durante la menopausia.
  • La dieta también forma parte esencial de este programa antiosteoporosis y se recomienda el consumo de alimentos ricos en calcio, como son las sardinas, las almendras, las avellanas, los langostinos, los higos secos, las almejas, los berberechos y, sobre todo, los productos lácteos. Así como evitar sustancias como el alcohol y la cafeína.
  • En último lugar, y aunque a priori resulte chocante, existen evidencias científicas que respaldan que el sobrepeso moderado también repercute de manera positiva sobre la osteoporosis, pues la obesidad se asocia con un aumento en la tasa de producción de estrona -uno de los 3 estrógenos naturales, junto con el estradiol y el estriol-, ya que la grasa genera esta hormona.

Por otro lado, además de tener en cuenta estas indicaciones, resultan primordiales las revisiones ginecológicas periódicas para controlar este tipo de trastornos asociados a la menopausia. De hecho, una sencilla prueba de imagen radiológica -densitometría ósea- sería suficiente para diagnosticar la osteoporosis y permitir, en los casos que así lo requieran, aplicar el tratamiento más conveniente en orden de potenciar la calidad de vida de las mujeres menopáusicas y posmenopáusicas.

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