Pezones planos o invertidos, ¿obstáculo para la lactancia materna?

Muchas mujeres tienen pezones planos o invertidos, en torno a un 10% para ser más exactos. No obstante, esta característica no tiene por qué convertirse en un obstáculo para que la lactancia se desarrolle con plena normalidad.

Una sencilla prueba que podréis realizar en casa os permitirá saber si vuestros pezones poseen alguna de estas dos características. Pellizcando suavemente, con los dedos índice y pulgar, la areola, podréis observar cómo el pezón sale hacia fuera, no sobresale -pezón plano- o se retrae hacia dentro -pezón invertido-.

Como os decíamos, aunque el resultado de esta comprobación resulte, a priori, adverso, no os tenéis de qué preocupar, pues los bebés no maman del pezón, sino de gran parte del pecho. Además, no es extraño que esta condición se corrija según se acerca el momento del parto sin necesidad de aplicar ningún tratamiento específico o una vez el bebé ha nacido, siendo la propia succión la que alarga el pezón y le devuelve su forma natural.

Pezones planos o invertidos: cuando sí se convierten en un problema

Sin embargo, en algunas ocasiones, las que menos sin duda, los pezones planos o invertidos sí dificultan la lactancia, provocando que el bebé no consiga agarrarse bien. En estos casos, os recomendamos las siguientes medidas:

  • Es muy importante iniciar la lactancia materna antes de las dos horas tras el parto. Ofrecer primero el pecho con el pezón más complicado, ya que, si mama bien desde el primer momento, lo hará bien siempre.
  • Utilizar sacaleches antes de las tomas para moldear el pezón. El uso de un extractor de leche es una de las formas de ayudar a que el pezón salga hacia afuera. Mediante la presión negativa tipo succión que el aparato ejerce sobre la zona, se estimula el pecho de modo que el pezón tiende a sobresalir. Tan solo son necesarios unos pocos minutos, además, estimula la formación de leche que facilita al bebé al comienzo de la succión, animándole al conseguir el alimento de manera menos dificultosa. Con el tiempo se verá si deja de ser necesario.
  • Técnica del sándwich: comprimir el pecho con los dedos, teniendo cuidado de no apretar demasiado cerca del pezón, de tal forma que dificulte aún más la lactancia.
  • Posición del balón de rugby: según esta postura, la mamá permanece sentada o semirreclinada, con la espalda apoyada sobre una almohada a la vez que coloca otra a su lado para apoyar la espalda del bebé. El cuerpo del niño se coloca debajo del brazo correspondiente a la mama que va a succionar, mientras que la madre sujeta su cabeza, por la nuca, con ambas manos. – Si seguís estas indicaciones correctamente, el cuerpo del bebé rodeará vuestra cintura y sus pies apuntarán hacia la espalda-.
  • Las pezoneras también pueden resultar útiles a la hora de combatir esta dificultad, aunque os recomendamos que sea la última opción por la que apostéis, ya que, a la larga, pueden provocar infecciones, confundir la succión del bebé y reducir el flujo de leche. Si no queda otro remedio, usadlas con prudencia y durante un tiempo muy limitado.

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