Pólipos endometriales

Los pólipos endometriales son proliferaciones hiperplásicas o de crecimiento exagerado de las glándulas endometriales y tejido que rodea un vaso sanguíneo. Forma proyecciones que protruyen en la superficie del endometrio, fase interna de la cavidad uterina responsable durante el embarazo de albergar el embrión y de los ciclos menstruales.

Debido al avance en el uso de la ecografía transvaginal y de la histeroscopia diagnostica, está aumentando el diagnóstico de esta patología. Los pólipos son la patología más frecuentemente encontrada durante la realización de la histeroscopia diagnóstica y son los causantes de la mayoría de las histeroscopias quirúrgicas.

Pólipos endometriales: causas

Alteración en el balance de niveles estrógenos/progesterona: hormonas reguladoras de proliferación y liberación menstrual del endometrio, se detectan niveles más altos de receptores de éstas en el interior de los pólipos que en el endometrio normal circundante. Ambas contribuyen a este crecimiento irregular de las glándulas endometriales y su vascularización dando lugar a los pólipos.

Pólipos endometriales: síntomas

La mayoría de los pólipos son asintomáticos y se suelen diagnosticar en el transcurso de una exploración ginecológica rutinaria.

Si en algún momento se hacen sintomáticos, generalmente producen síntomas en relación con sangrados uterinos anormales, siendo el síntoma más frecuente y se presenta en 64 al 88 por ciento de las mujeres con pólipos. El sangrado intermenstrual es el síntoma más frecuente en mujeres premenopáusicas con pólipos endometriales. El volumen de sangrado suele ser pequeño y puede ser sólo manchado.

En raras ocasiones, un pólipo endometrial es visible en el momento del examen con espéculo en el orificio cervical externo. Los pólipos prolapsados pueden ser sintomáticos o asintomáticos.

También es frecuente el sangrado postcoital y es común el hallazgo en pacientes asintomáticos que consultan por infertilidad.

El sangrado posmenopáusico es otra presentación común; algunas mujeres posmenopáusicas con pólipos tienen sangrado intercurrente durante la terapia hormonal.

Pólipos endometriales: factores de riesgo

Incrementan la frecuencia de aparición la Hipertensión arterial, Diabetes, Obesidad y la edad a partir de 40 años, siendo mayor la prevalencia entre los 45 a 50 años y ciertos medicamentos como el tamoxifeno, fundamental para evitar recurrencias en pacientes diagnosticadas de algunos tipos de cáncer de mama.

Pólipos endometriales: clasificación

Podemos dividir los pólipos en:

  • Funcionales o Típicos (20%): con aspecto similar al endometrio normal
  • Hiperplasicos (35%): con cambios que indican un crecimiento acelerado.
  • Atroficos (40%): con cambios con tendencia al crecimiento retardado o en regresión, son los pólipos que solemos encontrar en las pacientes menopaúsicas.
  • Malignos (1-5%): con células cancerosas en el pólipo.

El concepto de Pseudopólipo hace referencia a zonas endometriales engrosadas con aspecto de pólipo, menores de 1 cm y que desaparecen tras la menstruación ya que no poseen vasos propios.

En cuanto al riesgo de malignidad aproximadamente el 95 por ciento de los pólipos endometriales son benignos. Una revisión sistemática de 17 estudios observacionales que incluyeron a más de 10,000 mujeres informó que la incidencia de pólipos malignos o hiperplásicos fue significativamente mayor en mujeres posmenopáusicas en comparación con mujeres premenopáusicas (5,4 versus 1,7 por ciento) y en aquellas con sangrado en comparación con aquellos sin sangrado (4.2 versus 2.2 por ciento).

Pólipos endometriales: diagnóstico

La ecografía puede diagnosticar la existencia de un pólipo endometrial bien por la visualización directa del mismo y su vascularización mediante doppler-color o bien indirectamente al detectarse una zona de crecimiento anormal endometrial.

Otras técnicas que pueden ayudarnos al diagnóstico son la histerosalpingografía también conocida como radiografía de las trompas y la sonohisterografía o ecografía con infusión de líquido dentro del útero.

La prueba gold standard para el diagnóstico de los pólipos es la histeroscopia, pues permite confirmar y localizar la lesión, evaluar detalladamente el endometrio, establecer un diagnóstico anatomopatológico con tomas de biopsia del pólipo y del endometrio, presentando una sensibilidad y especificidad entre 95-100%.

Gracias a esta prueba de forma concomitante se pueden diagnosticar de forma precoz enfermedades como la hiperplasia endometrial o los distintos tipos de carcinoma endometrial.

Técnicas que precedían a la histeroscopia como la realización de un legrado uterino dejaban sin diagnosticar más del 10% de los pólipos.

Hay evidencias firmes que en mujeres posmenopáusicas con sangrado y endometrio engrosado y una biopsia endometrial a ciegas (sin visión histeroscópica) negativa, demostró que el 3 por ciento de las mujeres tenía cáncer de endometrio no diagnosticado y el 3 por ciento tenía hiperplasia endometrial con atipia en pólipos.

Pólipos endometriales: indicaciones de tratamiento

En general, está indicada la extirpación de cualquier pólipo que sea sintomático, es decir, que produzca sangrado o infertilidad.

En pacientes premenopáusicas con pólipos totalmente asintomáticos, de aspecto funcional y menores de 10 mm, puede ser adecuado simplemente mantener una actitud expectante, con controles ecográficos cada 6 meses para evaluar su crecimiento.

Pólipos endometriales: consejos postquirúrgicos

La polipectomía histeroscópica es una técnica sencilla, que se realiza habitualmente de manera ambulatoria o por hospital de día.

La paciente puede presentar escaso sangrado genital durante algunos días tras la intervención, así como molestias leves que suelen ceder con tratamiento con antiinflamatorios (AINE).

La mayoría de las pacientes vuelven a su vida cotidiana en pocos días.

Artículo publicado por el Dr. Alfonso Duque Frischkorn

Bibliografía

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