Herpes labial: respondemos a las dudas más comunes

El herpes labial o, como también se conoce, herpes febril (no confundir con el herpes zóster) es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes. Por este motivo, desde la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional respondemos a algunas de las dudas habituales que suelen tener las pacientes contagiadas.

Herpes labial: dudas comunes

Qué es el herpes labial

El herpes labial es una infección de origen vírico causada por el virus del herpes simple (VHS-1). Este microorganismo patológico puede causar lesiones ulcerosas no solo en los labios, sino también en la cara, la boca, la parte superior del cuerpo y en los genitales.

La infección no tiene cura y, una vez el brote desaparece, el virus permanece en estado latente, inactivo, pudiendo reaparecer ante situaciones de estrés o fatiga, cambios hormonales o en el sistema inmunitario, la exposición solar o al viento y cualquier infección viral o cuadro febril.

Herpes labial y genital, ¿son lo mismo?

En este artículo sobre el herpes genital aclarábamos que es el virus del herpes simple de tipo 1 (VHS-1) el que suele causar el herpes labial y el herpes simple de tipo 2 (VHS-2) el que se encuentra detrás de la gran mayoría de casos de herpes genital. Sin embargo, y esta puntualización es muy importante, el sexo oral puede provocar que el VHS-1 se localice en la zona genital y el VHS-2 en los labios.

El VHS-2 tan solo puede contagiarse a través de la vía sexual, en cambio, el VHS-1 se propaga fácilmente por contacto con cualquier fluido corporal y es, por tanto, más común y se da en personas de cualquier edad, incluso en niños.

Otra aclaración que consideramos relevante es que las personas infectadas por el virus VHS-1 también pueden contraer el VHS-2, pero sin embargo de forma paradójica, la exposición al virus VHS-2 genera habitualmente una inmunidad al virus VHS-1.

¿El herpes labial es contagioso?

Sí, el herpes labial es muy contagioso y, tal y como veíamos en el anterior punto, lo es a través de cualquier fluido, por lo que se debe tener especial cuidado y evitar el contacto cercano con otras personas.

El problema y motivo por el cual el herpes labial se propaga de forma tan sencilla es que no siempre presenta síntomas ni se manifiesta en forma de llagas, lo cual no impide que se contagie, no solo a través de los besos, sino a través de gestos tan comunes como compartir un vaso o un cubierto.

Qué síntomas presenta el herpes labial

En aquellos casos en los que los síntomas hacen acto de presencia, suele percibirse cierta picazón u hormigueo el día previo a la aparición de la pequeña mancha dolorosa que terminará convirtiéndose en ampolla, generalmente ubicada en el borde exterior de los labios, aunque también puede localizarse en la nariz o las mejillas. Estas ampollas se unen y explotan, dejando heridas abiertas que forman costras a los pocos días.

No obstante, estos signos pueden variar en función de la persona y si se trata del primer brote, más virulento, o no. Las primeras veces en las que el herpes labial se desarrolla también puede cursar con fiebre, molestias en las encías, dolor de garganta, cabeza o muscular e inflamación de los ganglios linfáticos.

Herpes labial y bebés

Como veíamos anteriormente, no solo los adultos pueden sufrir un herpes labial, también los niños. De hecho, los menores de 5 años suelen desarrollarlo en el interior de la boca, pudiendo llegar a confundirse con aftas bucales.

Además, los niños que se succionan el pulgar pueden trasladar la infección a las puntas de los dedos, lo que se conoce como ‘herpes panadizo’.

Herpes labial, neonatos y lactancia

La mayor parte de contagios suceden durante el parto y, en los primeros días de vida, pueden tener consecuencias bastante graves. Pasados 28 días y fuera del periodo neonatal, la enfermedad no suele revestir complicación.

La lactancia está contraindicada tan solo en los casos en los que el herpes simple provoque lesiones en ambas mamas, ya que, si tan solo se presentan en una de ellas, el bebé podrá seguir siendo amamantado del pecho contrario.

El contagio al bebé a través de la propia leche es prácticamente imposible y tan solo se ha registrado un caso en 1979.

Herpes labial: qué alimentos evitar

Se aconseja que las personas propensas a sufrir brotes eviten los alimentos que contienen arginina, ya que podrían activar el virus. Estos son: avena, granola y germen de trigo; productos ricos en azúcares y harinas blancas (panes blancos, chocolate (< 75% de cacao), bollería y refrescos); huevos, algas, frutos secos, coco, y lactosuero.

Además, también se recomienda evitar el tabaco, las bebidas alcohólicas y la exposición solar abundante.

Cómo curar un herpes labial: tratamiento

Ya sabemos que el herpes labial no tiene cura y que el virus permanece inactivo en la piel, pero existen algunos remedios y medicamentos efectivos a la hora de reducir sus síntomas o acelerar la curación de los brotes:

Herpes labial: remedios

  • Aplicar hielo sobre el labio una vez comienzan a aparecer los primeros síntomas de quemazón o cosquilleo para reducir la inflamación y evitar que el herpes se desarrolle de manera agresiva. La aplicación de leche también es una buena alternativa
  • Para potenciar la eliminación de la úlcera, además de aliviar los síntomas, se puede aplicar té negro (un remedio antiviral). Para ello, se infusiona y, después, se escurre y aplica la bolsita directamente por la zona afectada.

Herpes labial: medicamentos

Algunos medicamentos antivirales prescritos con receta, principalmente el Aciclovir o derivados, pueden acelerar la evolución de las úlceras y fomentar su eliminación.

Cuántos días dura el herpes labial

No es necesario recibir tratamiento cuando se sufre un brote herpético y este suele desaparecer en un periodo de 7 a 10 días, pero habitualmente se recomienda acudir al médico cuando se posee un sistema inmunitario débil, el herpes no se cura en 2 semanas, los síntomas son especialmente graves, las reapariciones son muy frecuentes o cuando cursa con irritación ocular.

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