
Piernas hinchadas en verano: por qué sucede y cómo aliviar esta molestia
Con la llegada del calor es habitual que muchas personas noten las piernas más pesadas, cansadas o hinchadas al final del día. Aunque suele ser una situación molesta, en la mayoría de los casos no representa un problema grave y está relacionada con los cambios que producen las altas temperaturas sobre la circulación sanguínea.
El profesor Dr. Juan José Vidal Peláez, fundador de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, explica por qué este síntoma es tan frecuente durante el verano y qué medidas sencillas pueden ayudar a aliviarlo.
¿Por qué se hinchan las piernas cuando hace calor?
Las altas temperaturas provocan una dilatación natural de las venas, especialmente en las extremidades inferiores. Como consecuencia, el retorno de la sangre hacia el corazón se vuelve más lento y parte del líquido puede acumularse en los tejidos, originando la sensación de hinchazón o pesadez.
Este fenómeno suele hacerse más evidente al final del día, después de permanecer muchas horas de pie o sentados, y mejora tras el descanso nocturno.
Además del calor, otros factores pueden favorecer la aparición de este problema:
- El paso de los años.
- Los antecedentes familiares de insuficiencia venosa.
- El sedentarismo.
- Permanecer muchas horas sin moverse.
- El sobrepeso.
- Haber tenido uno o varios embarazos.
¿Por qué el embarazo favorece la hinchazón de las piernas?
Durante el embarazo el organismo experimenta importantes cambios circulatorios.
Por un lado, aumenta el volumen de sangre que circula por el cuerpo y, por otro, el crecimiento del útero ejerce presión sobre las venas de la pelvis, dificultando el retorno venoso desde las piernas. A ello se suma la acción de las hormonas del embarazo, que favorecen la relajación de la pared venosa.
Todo ello hace que muchas mujeres embarazadas noten una mayor sensación de piernas cansadas, especialmente durante los meses de verano.
Cómo aliviar las piernas hinchadas en verano
Aunque no siempre es posible evitar completamente esta molestia, existen hábitos que ayudan a mejorar la circulación y disminuir la sensación de pesadez.
Mantén las piernas elevadas
Al llegar a casa, descansar con las piernas ligeramente elevadas durante unos minutos favorece el retorno venoso y ayuda a reducir la acumulación de líquido.
Refresca las piernas
Aplicar agua fría o templada tirando a fría sobre las piernas produce una vasoconstricción que mejora la circulación y proporciona una sensación inmediata de alivio.
Camina todos los días
Caminar activa la llamada «bomba muscular» de los gemelos, fundamental para impulsar la sangre de vuelta hacia el corazón. Incluso paseos de 20 o 30 minutos pueden marcar la diferencia.
Evita permanecer muchas horas en la misma postura
Si trabajas sentado o de pie durante largos periodos, intenta mover los tobillos, cambiar de posición y caminar unos minutos cada hora.
Reduce el exceso de sal
No es necesario eliminar completamente la sal de la dieta, pero sí conviene evitar un consumo excesivo, ya que favorece la retención de líquidos.
Mantente bien hidratado
Beber suficiente agua ayuda al organismo a regular mejor la temperatura corporal y favorece una correcta circulación.
Utiliza ropa cómoda
Las prendas demasiado ajustadas pueden dificultar el retorno venoso, especialmente en ingles y piernas.
¿Cuándo conviene consultar al especialista?
Aunque la hinchazón estival suele ser un proceso benigno, existen situaciones en las que es recomendable acudir al médico:
- La inflamación aparece solo en una pierna.
- Existe dolor intenso.
- La piel está muy enrojecida o caliente.
- La hinchazón no desaparece tras el descanso.
- Se acompaña de dificultad para respirar o dolor torácico, situaciones que requieren atención médica urgente.
Asimismo, si las molestias son frecuentes o empeoran con el paso del tiempo, es conveniente realizar una valoración para descartar una insuficiencia venosa u otras patologías circulatorias.
Un síntoma frecuente que suele tener solución
Las piernas hinchadas durante el verano son una consulta muy habitual, especialmente en mujeres y personas con antecedentes de problemas circulatorios o embarazos.
En la mayoría de los casos se trata de una consecuencia del calor sobre la circulación venosa y puede mejorar siguiendo medidas sencillas relacionadas con el ejercicio, la hidratación y el descanso.
No obstante, cuando la inflamación es persistente, aparece de forma brusca o se acompaña de otros síntomas, es importante consultar con un especialista para identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.