¿Cuándo acudir al hospital en la fase final del embarazo? Tres señales a las que prestar atención

A medida que se acerca la fecha probable de parto, es habitual que aumenten las dudas. ¿Estas contracciones significan que estoy de parto? ¿Qué hago si rompo aguas? ¿Un pequeño manchado es normal o debo acudir a Urgencias?

El Dr. Sebastián Sessa, ginecólogo de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, explica que durante la fase final del embarazo existen tres situaciones principales a las que debemos prestar atención: las contracciones, la rotura de la bolsa amniótica y el sangrado vaginal.

Conocer cómo pueden manifestarse ayuda a afrontar estas últimas semanas con mayor tranquilidad y, sobre todo, a identificar aquellas situaciones en las que es necesario acudir al hospital.

  1. Contracciones: ¿cómo saber si ha comenzado el parto?

Durante las últimas semanas del embarazo es frecuente experimentar contracciones. La mujer puede notar cómo el abdomen se endurece durante unos segundos y aparece una sensación de presión, molestia o incluso cierto dolor.

Sin embargo, tener contracciones no significa necesariamente que el parto haya comenzado.

“En las fases finales del embarazo pueden aparecer contracciones preparatorias. El cuerpo se está preparando para el futuro parto, pero debemos diferenciarlas de las contracciones que indican que este realmente está comenzando”, explica el Dr. Sessa.

Una de las principales diferencias está en su evolución. Las contracciones preparatorias suelen ser irregulares y pueden desaparecer después de unos minutos o un periodo de tiempo. Las contracciones propias del trabajo de parto, en cambio, tienden a mantenerse, hacerse progresivamente más regulares y aumentar en intensidad y frecuencia.

Por tanto, más que fijarse únicamente en una contracción aislada, es importante observar cómo evolucionan con el paso del tiempo.

  1. ¿Qué hacer si se rompe la bolsa de las aguas?

Otra de las señales que pueden indicar que el parto se aproxima es la rotura de la bolsa amniótica, conocida popularmente como “romper aguas”.

Puede percibirse como una salida repentina de líquido o como una pérdida más continua que moja la ropa interior y que la mujer no puede controlar como lo haría con la orina.

Cuando esto ocurre, hay que acudir al hospital para realizar una valoración, aunque la forma de hacerlo dependerá también del aspecto del líquido.

Si el líquido es claro o transparente y la mujer se encuentra bien, generalmente puede prepararse y desplazarse al hospital con tranquilidad, siguiendo las indicaciones que haya recibido de su equipo obstétrico.

En cambio, si el líquido presenta un color verdoso, marrón u oscuro, es recomendable acudir con mayor rapidez para que el equipo médico pueda comprobar el bienestar del bebé y valorar la situación.

  1. Sangrado vaginal: una señal que requiere valoración

El tercer aspecto al que debemos prestar especial atención al final del embarazo es el sangrado vaginal.

Es importante diferenciar un sangrado de la expulsión del tapón mucoso, que puede producirse cuando se acerca el parto. El tapón puede tener una consistencia gelatinosa y acompañarse de un pequeño manchado o de restos de sangre.

Sin embargo, un sangrado vaginal más evidente no debe considerarse normal ni esperar a que desaparezca por sí solo.

“Una cosa es observar un leve manchado asociado al tapón mucoso y otra diferente notar una salida de sangre por la vagina. Ante un sangrado, recomendamos acudir a Urgencias con rapidez para realizar una valoración”, señala el especialista.

Contracciones, rotura de bolsa y sangrado: las tres señales que debemos recordar

En las últimas semanas de embarazo es normal prestar mucha más atención a cualquier cambio del cuerpo. No todas las molestias significan que haya comenzado el parto y muchas forman parte de la preparación natural del organismo.

Sin embargo, hay tres situaciones que conviene tener especialmente presentes: contracciones que persisten y progresan, rotura de la bolsa amniótica y sangrado vaginal.

Además, independientemente de estas señales, ante una disminución clara de los movimientos habituales del bebé, dolor intenso, malestar importante o cualquier síntoma que genere preocupación, es recomendable contactar con el equipo obstétrico o acudir al hospital para recibir una valoración.

Llegar a la fase final del embarazo sabiendo reconocer estas señales permite afrontar el inicio del parto con mayor seguridad y tranquilidad.

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