Polémica sobre la modificación genética y la inmunidad al virus del Sida

¿La modificación genética es ética? ¿En qué radicó la polémica sobre las investigaciones de He Jianjui a este respecto?

En la II Cumbre Internacional sobre el Genoma Humano celebrada en Hong Kong, el científico chino He Jianjui anunció al mundo el nacimiento de dos gemelas modificadas genéticamente para poder ser inmunes al virus del Sida.

El investigador realizó un experimento con embriones humanos sanos que luego implantó para introducir una mejora genética. El problema radica en que esta técnica estaba en desarrollo y, además, carecía del conocimiento de la universidad donde trabajaba, del gobierno de su país y de las comunidades científicas internacionales. Por supuesto, tampoco pasó por un cómite ético.

Esta situación despertó multitud de críticas y llevó a las autoridades chinas a investigar el desarrollo de dicho experimento. He desapareció, y en el momento de redacción de este artículo, sin realizar ninguna otra declaración.

Precedentes al descubrimiento de He Jianjui

Unos años antes, el investigador español Francis Mójica descubrió el sistema CRISP/Cas9, un sistema de defensa de algunas bacterias para protegerse de los virus.

El descubrimiento fue un avance importantísimo en la manipulación del ADN. Funciona como unas tijeras moleculares, capaces de cortar en una zona concreta del genoma y de que la zona cortada se repare gracias a un molde de ADN proporcionado por el sistema. Así, de manera sencilla, rápida y precisa, se podrían reparar mutaciones que causan enfermedades, inhabilitar genes (en el caso de las gemelas, es un receptor del VIH), aumentar o disminuir la expresión de ciertos genes, etc.

A priori parece muy prometedor. De hecho, se están llevando a cabo múltiples ensayos con algunas de las infinitas posibilidades que ofrece esta técnica. Pero, hasta este momento, tan solo se habían llevado en células in vitro animales y en embriones humanos donados a la ciencia que luego han sido destruidos.

La técnica se puede emplear en células somáticas (de cualquier parte del cuerpo) de personas enfermas. Aunque se ha visto que no todas las células se reparan. Esto daría lugar a que el individuo tenga dos poblaciones celulares genéticamente diferentes en su cuerpo –mosaicismo- y al riesgo de padecer enfermedades autoinmunes. También se ha visto que una proporción importante de la población puede desarrollar una respuesta inmunológica contra algún componente del sistema -que es de origen bacteriano-. Así, expondría al individuo a un problema de salud y comprometería el resultado de la edición genómica.

Polémica sobre la modificación genética en embriones

Sin embargo, el mayor problema ético viene al utilizar la edición genómica en embriones:

  • Si se plantea la reparación de una mutación del ADN para curar una enfermedad hereditaria, el potencial es muy grande y los resultados hasta ahora muy buenos. Pero ya existe una técnica diferente, demostrada clínicamente y con más de 15 años de experiencia, que es el diagnóstico preimplantacional. Este permite seleccionar el embrión no mutado para transferírselo a la madre.
  • Si lo que se plantea es introducir una mejora genética en embriones sanos, de lo que estamos hablando es de la eugenesia y de mejorar la raza humana. Ante esto, hay que ser extremadamente cauto.

La ARRIGE (Asociación para la Investigación Responsable e Innovación en Edición Genética) está luchando para que se haga una legislación internacional estricta. Y aunque es difícil, puesto que a este nivel solo existe la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es absolutamente prioritario puesto que la decisión que se tome al respecto decidirá el futuro de la Humanidad.


Artículo publicado por la Dra. Vega Mª Cabezuelo Sánchez.

Dra. Vega Cabezuelo de la UDM

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