Mafe es parte esencial del equipo de la Unidad de la Mujer; muchas la conoceréis por su carisma y preciosa sonrisa. Es parte de la administración, pero también auxiliar de clínica, secretaria… ¡y lo que haga falta! Ella, como el resto del equipo y profesionales del mundo de la Salud, ha antepuesto su responsabilidad al miedo al Coronavirus. Y ha tenido que hacerle frente cara a cara. Tras varias semanas convaleciente y con muchas ganas de reincorporarse para ayudarnos a todas, ha escrito estas bonitas, pero al mismo tiempo duras, palabras. Y es que el Coronavirus nos ha hecho enfrentarnos a la vida desde esta doble perspectiva en la que lo bueno aflora y abunda, pero el miedo y lo ‘no tan bueno’ también. Este es un relato que anima a la reflexión para que, por lo menos, saquemos algo positivo de todo esto. Es lo único que nos queda.

Esa culpa que causa la posibilidad de que le pase algo a nuestros seres queridos o, simplemente, a los que nos cruzamos día a día. Hemos visto la vida de otra forma. Es frágil, ¿verdad? Siempre lo ha sido…

Siempre es difícil expresar lo que nos entristece…

… lo que nos hace venirnos abajo. Algunos dicen que es muy sano. Yo no sé si es sano, pero creo que sí es liberador. Además, la sociedad nos ha enseñado a no sentirnos cómodos… Esta sociedad ha visto la tristeza como una debilidad.

Lo más difícil de esta situación generada por el Coronavirus creo que es la soledad a la que nos ha abocado… A descubrir la soledad y el miedo. Lejos de los que queremos, nos damos cuenta de cuánto lo hacemos y de cuánto nos hacen falta porque nos ayudan a ser nosotros mismos.

Es una soledad que, además, nos obliga a mirar dentro de nosotros; a descubrirnos y conocernos. Algo a lo que no prestábamos atención porque creíamos que teníamos tiempo suficiente y porque, además, creíamos que no era importante para seguir en el mundo que conocíamos. Pero esta situación nos ha obligado a mirarnos al espejo y a vernos, a reconocer y conocer. Ojalá seamos capaces de hacer ese ejercicio tan necesario de aquí en adelante. Nos hemos enajenado tanto de la conexión que tenemos con el mundo que nos hemos olvidado… Olvidado de mucho y de muchos.

Hemos descubierto que podemos y debemos pensar en los demás. El insoportable miedo que nos paraliza, que nos dice que puede ser nuestra culpa. Esa culpa que causa la posibilidad de que le pase algo a nuestros seres queridos o, simplemente, a los que nos cruzamos día a día. Hemos visto la vida de otra forma. Es frágil, ¿verdad? Siempre lo ha sido…

Me produce mucha pena pensar que no seremos capaces de extraer algo bueno de esto; de aprender una lección después de esta crisis por Coronavirus. ¿Qué nos queda cuando nos han quitado todas las distracciones y obligaciones impuestas? Descubrimos que nos queda esa red social que hubiésemos sido capaces de tejer; nos quedamos nosotros, nosotros en conjunto. ¿Seremos capaces de entender el poder del ‘Nosotros’? ¿Seremos capaces de aprender? Una parte de mí lo cree, y lo cree todos los días; la otra…, la otra (la que tristemente más razón ha tenido a lo largo de mi vida) dice que no… ¡Qué pena de oportunidad perdida!

¿Cómo lo he pasado? He desconectado del mundo. He decidido no saturarme a noticias; no las veo. Me he encerrado en mí misma. Me he enajenado del mundo… He decidido que, si no pienso en lo que me duele, no dolerá. Pero al final del día siempre hay un momento de silencio: muchos días de insomnio que me recuerdan que sí estoy en este mundo y que sí, duele mucho… Todos esos abrazos y besos que estoy deseando dar y no he podido. Pero inevitablemente pienso en esos tiempos en los que no tenía miedo y sí los podía dar; no los di… Esos ‘Te quiero’ que jamás escucharon las personas que sí quería y, no sé por qué, se quedaron conmigo, pero no con ellos… ¿Aprenderemos?

El ser humano necesita esperanza, pero entiendo que a veces es difícil encontrarla porque vivimos en un mundo complicado, muy complicado; no solo es porque estamos viviendo, sino también por la zozobra de lo que nos espera para poder seguir sobreviviendo en este mundo… en este nuevo mundo.

Mafe,
Administrativa, auxiliar de clínica y secretaria de la Unidad de la Mujer.

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