Cómo prevenir la infertilidad

La infertilidad, entendida como la dificultad para concebir un hijo, es mucho más común de lo que la mayoría de las parejas cree. Sin embargo, el secretismo y pudor con el que se suele gestionar esta enfermedad del sistema reproductivo origina un desconocimiento social que afecta en buena medida a la reacción psicológica de las personas que reciben este diagnóstico. Esta desinformación, además, lleva a muchas de estas parejas a no recibir tratamiento o a abandonarlo rápidamente antes de cumplir con su objetivo de ser padres, cuando la realidad es que el 70% de las parejas estériles consigue concebir un hijo en un plazo de 5 años y, de hecho, este porcentaje aumenta cuando se recurre a la donación de óvulos.

Si después de un año de relaciones sexuales sin protección no habéis logrado el embarazo, os recomendamos acudir a un centro de Reproducción Asistida de confianza que cuente con un equipo de especialistas que pueda asesoraros de manera integral. La Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional posee gran reconocimiento, tanto nacional como internacional, y una amplia experiencia en el estudio y tratamiento de parejas con dificultades para concebir.

¿Qué causa infertilidad?

Existen varios causantes de infertilidad, tales como:

En la mujer, los más comunes son la edad avanzada, los trastornos en las trompas de Falopio o las anomalías uterinas o cervicales, los problemas ovulatorios, la endometriosis, los miomas, las ets, las enfermedades crónicas (cáncer, asma, diabetes), el consumo de antidepresivos, ansiolíticos, la menopausia precoz, etc.

En el hombre, los problemas en el ámbito testicular, la obstrucción de conductos, las alteraciones en la próstata, las dificultades en la erección o eyaculación y los trastornos en la cantidad o calidad del semen.

Asimismo, se debe considerar que la infertilidad puede darse en ambos miembros de la pareja y no siempre tener una causa conocida o concreta, por lo que, insistimos, contar con asesoramiento especializado para resolver todas estas incógnitas resulta fundamental, pues tan solo un 6,6% de las parejas que deciden no tratarse consiguen un embarazo espontáneo y, por lo general, este proceso es largo y suele generar un desgaste que acaba afectando a la estabilidad sentimental de la pareja.

¿Se puede prevenir la infertilidad?

La respuesta a esta pregunta no es fácil, pues dependerá en gran medida de la causa que la origine, pero sí podemos afirmar que existen algunos factores que pueden ayudar a preservar la fertilidad; estos son:

La edad es clave

La fertilidad de la mujer disminuye con la edad (en los hombres esta variable es mucho menos influyente). Tal es así que, en el caso de las que son mayores de 35 años, se recomienda acudir a un centro especializado en fertilidad trascurrido un periodo más corto del anteriormente citado y que no deberá superar los 6 meses de relaciones sexuales sin protección.

La información es poder

Todas las mujeres, independientemente de su edad, se pueden realizar un estudio de fertilidad sencillo para conocer el estado de su reserva ovárica. De esta manera, podrán tomar una decisión con respecto al momento en el que quieran iniciar este proceso de formar una familia con mayor seguridad y tranquilidad.

Mens sana in corpore sano

Como en otros muchos aspectos, los hábitos de vida saludables influyen de forma determinante en la fertilidad. Por tanto, practicar deporte moderado de manera periódica, mantener un peso saludable con un índice de masa corporal (IMC) adecuado (ni muy alto ni muy bajo, ya que la delgadez extrema también influye negativamente en la fertilidad), apostar por una dieta sana y equilibrada, reducir o evitar al máximo el consumo de cafeína, alcohol, alimentos excesivamente grasos o azucarados o fumar resulta muy conveniente.

Asimismo, se sabe que el estrés dificulta la consecución del embarazo, bien se esté tratando de lograr de manera natural o a través de un procedimiento de reproducción asistida. En orden de evitarlo o tratarlo, se recomienda probar técnicas de relajación como el yoga o la meditación o alternativas como la acupuntura.

Contaminación y factores ambientales

La exposición a algunas sustancias como el plomo, los herbicidas, los pesticidas, los combustibles, los químicos industriales…, pueden alterar la calidad de los óvulos y los espermatozoides.


Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad. Para acceder a más información podéis entrar en la página web de la Unidad de la Mujer y pedir cita con cualquiera de nuestros especialistas o haceros con el libro Ser Mujer, la obra más completa para entender y superar los cambios que experimentan las mujeres desde la infancia hasta la vejez.

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