Dieta y cáncer de mama

De qué forma puede la dieta prevenir o ayudar a las pacientes que sufren un cáncer de mama a afrontarlo de la mejor manera posible, así como a evitar recaídas.

El concepto ‘Dieta‘ deriva de la palabra griega ‘díaita’ y tiene una connotación más extensa a la atribuida en la actualidad, implicando un estilo de vida que incluye hábitos de vida como alimentación, composición corporal, descanso y sueño, actividad física, gestión del estrés, etc.

Derivado de este estilo de vida inadecuado, la Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente un 30% de las muertes por cáncer se deben a 5 factores de riesgo modificables; como son:

  • Consumo de tabaco.
  • Alcohol.
  • Sobrepeso-obesidad.
  • Consumo insuficiente de frutas y verduras.
  • Falta de actividad física.

Por tanto, una buena prevención podría tener un efecto de reducción de la incidencia de cáncer de mama a largo plazo y debe basarse en:

  • Eliminación del hábito tabáquico y exposición a su humo.
  • Control del consumo de alcohol.
  • Alimentación saludable.
  • Actividad física.
  • Disminución de la grasa corporal a niveles saludables en sobrepeso y obesidad. La obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas en un 50%.
  • Lactancia materna por su efecto protector tanto para la mamá como para el bebé (siempre que sea posible).

Es importante destacar que estas son las herramientas de las que disponemos para incidir sobre su riesgo frente a otros factores no modificables como son la edad, la actividad hormonal, los antecedentes familiares, etc.

¿La dieta puede curar el cáncer de mama?

Una vez instaurada la enfermedad, el tratamiento dietético no puede curar y está enfocado a:

  • Mantener un buen estado nutricional que nos permita hacer frente al tratamiento médico.
  • Paliar los efectos secundarios y reducir complicaciones.
  • Reducir el riesgo de recaída.

Por ello, el papel del nutricionista consistirá en: asesorarte sobre cómo mitigar náuseas y vómitos, reforzar la dieta con aquellos nutrientes que puedan estar en déficit, aportándote herramientas dietéticas para que conozcas alimentos, raciones y combinaciones dietéticas favorecedoras, mitigar los sabores a metálico y los olores extraños o la disminución del sabor, etc.

Decálogo de buenos hábitos dietéticos para la prevención del cáncer de mama

A continuación, te ofrecemos un decálogo de buenos hábitos dietéticos para la prevención que puedes integrar de forma sencilla pero definitiva a tu vida:

  • Planificar tu menú con las raciones diarias y semanales que necesitas para organizar la lista de la compra saludable. La falta de organización nos lleva a la monotonía en nutrientes y a recurrir a alimentos poco saludables.
  • Horarios de comidas regulares. Realizando 3 comidas principales y 1-2 tentempiés en función de tu actividad diaria y horarios. Siempre buscando el equilibrio entre respetar tu sensación de hambre fisiológica-saciedad y aportar a lo largo del día todos los nutrientes que necesitas.
  • Bebe de 1.5 a 2 litos de agua al día para una correcta hidratación. Puedes tomar infusiones, aguas aromatizadas caseras con cítricos o frutas… para cambiar un poco los sabores.
  • Evitar el consumo regular de alcohol, incluso en cantidades moderadas.
  • Es fundamental que prime el consumo de alimentos de origen vegetal, especialmente de frutas y hortalizas con un mínimo de 400 g al día (ejemplo, 3 frutas y 2 verduras) para aportar un mínimo de 25-30 g de fibra al día. Además, nos aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes (moléculas fisiológicamente activas que han demostrado efectos beneficiosos tanto en la prevención como en las distintas fases del cáncer). Completar el aporte vegetal diario con cereales de grano entero (integrales) y legumbres que debes consumir 2-4 veces a la semana.
  • Respecto a las legumbres como la soja, que contiene como fitonutriente las isoflavonas, un consumo razonable de soja en grano, edamames, tofu, bebida de soja, etc., dentro de una alimentación variada y equilibrada es seguro. Otra cuestión es su consumo en forma de suplementos o su interacción durante el tratamiento con tamoxifeno donde no está indicada.
  • Puedes organizar tus ingestas de comida y cena siguiendo la estructura de un ‘plato saludable‘ como este:
  • Limitar los alimentos ricos en sal y azúcar, como los alimentos precocinados, bollería y galletería, dulces, refrescos, snacks…, ya que no aportan nutrientes beneficiosos y sí mucha energía que contribuye al exceso de peso.
  • Evita las grasas saturadas y utiliza como grasas insaturadas de referencia el aceite de oliva virgen, los frutos secos, las semillas, el aguacate o los pescados azules.
  • Técnicas culinarias aconsejadas: es importante variar en alimentos y técnicas culinarias para aportar sabores y texturas diferentes a nuestros platos. Puedes hacer cocción al vapor y cocción al agua (hervido, escalfado, etc.), horneado y papillote, plancha y parrilla, rehogados y guisos que no sean muy grasos e indigestos.
  • Realizar actividad física adaptada en intensidad y duración a tus características personales iniciales e ir incrementando progresivamente.
  • No es recomendable el consumo de suplementos o vitaminas y minerales sin prescripción profesional, puesto que no ha demostrado efectos protectores claros en la prevención del cáncer de mama y se ha observado que tal efecto muchas veces desaparece cuando se aporta el nutriente de forma aislada fuera de su medio en el alimento o del contexto de la dieta.

Artículo escrito por la nutricionista clínica de la Unidad de la Mujer, Tatiana Medina Barrenechea.

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