Lactancia sin dolor

Muchos son los beneficios de la lactancia materna y la mayor parte de las madres la describen como una experiencia maravillosa. Ya os informábamos en este artículo de que la misma se debe iniciar lo antes posible con el objetivo de aprovechar el ‘reflejo de arrastre al pecho’ innato que poseen todos los bebés. De esta manera y siguiendo las indicaciones de los especialistas médicos y matronas, con tranquilidad y flexibilidad, conseguiréis llegar a disfrutar de este contacto íntimo y único con vuestros hijos.

No obstante, hasta que ambos (madre e hijo) adquiráis práctica y descubráis cuál es el procedimiento a través del cual os sentís más cómodos, es completamente normal que aparezcan ciertas molestias leves o escozor. Con esto no queremos decir que tengáis que resignaros a sufrir ni muchísimo menos, esta sensación debe ir remitiendo conforme transcurran los días siendo cada vez más leve. Por tanto, se debe abandonar esa idea preconcebida de que el dolor es normal y de que soportarlo es responsabilidad de las madres, que deben sacrificarse por el bien de sus hijos.

Dar el pecho no tiene por qué resultar idílico necesariamente, pero desde luego tampoco un suplicio. Entonces…

¿Por qué pueden doler los pezones?

La razón más común por la cual la lactancia suele provocar molestias es el mal agarre del bebé cuando coloca la boca como si estuviera succionando un chupete en lugar de abrirla hasta abarcar la práctica totalidad de la aureola. En estos casos, se recomienda colocar un dedo entre su boca y el pecho con mucha suavidad para que, poco a poco, se desenganche. A continuación, se facilitará la adecuada colocación del bebé, abriendo bien y con un dedo su boca –de nuevo de forma muy suave- y acercándola al pezón. Este mal agarre o un mal uso de los sacaleches pueden llegar a provocar ampollas o grietas, por lo que os aconsejamos intentarlo tantas veces como resulte necesario y veréis cómo acaba por aprender y proceder de este modo de manera automática.

Por otro lado, los bebés con anquiloglosia o frenillo lingual corto pueden tener problemas a la hora de abrir suficientemente la boca, provocando dolor a la madre durante el amamantamiento. El frenillo no tiene por qué complicar la lactancia de forma necesaria, pero si se sospecha que este puede ser el origen de las molestias, se recomienda acudir al pediatra para solicitar asesoramiento y que valore la necesidad de realizar una frenotomía.

Otro motivo que obliga generalmente a suspender la lactancia es la aparición de una mastitis, que es una infección de la mama que se debe tratar con antibióticos e, incluso, si se forma un absceso, recurrir a cirugía para eliminarlo.

En cualquier caso, cuando las molestias son intensas o se sospecha del padecimiento de cualquiera de estos trastornos se recomienda acudir al especialista lo antes posible para resolver la situación y, quizá, valorar el cese de la lactancia materna. En tal caso os recomendamos la lectura de este post de nuestra psicóloga clínica Elena Iracheta en el que realiza una reflexión sobre la seguridad de la lactancia artificial y la falsa creencia que establece que esta puede poner en riesgo el vínculo afectivo madre-hijo.

Cuidados del pecho durante la lactancia para prevenir el dolor y minimizar las molestias

  • Lavar el pecho con agua, evitando los jabones o geles –no es necesario realizar esta práctica cada vez que se vaya a dar el pecho-.
  • Dejar que sequen al aire o secarlos con una toalla a través de suaves toques.
  • Antes y después de cada toma, realizar un suave masaje en los pezones con unas gotas de leche materna.
  • Colocar discos absorbentes alrededor de los pezones y cambiarlos con frecuencia si se humedecen.
  • Aplicar crema hidratante para evitar las grietas y heridas y parches para aliviar las molestias.
  • Utilizar protectores de pezones para evitar la fricción del pecho con la tela del sujetador.
  • Usar sujetadores de lactancia, fabricados en tejidos especiales que favorecen la transpiración.
  • Procurar no utilizar pezoneras en la medida de lo posible y, en caso de necesitarlo, hacerlo de forma prudente y durante un tiempo muy limitado.

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