Lactancia artificial: “¿no voy a tener el mismo vínculo con mi bebé?”

¿Es la lactancia artificial una opción a tener en cuenta? ¿El vínculo con tu bebé podrá verse perjudicado?

Desde la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional planteamos una reflexión. ¿Cómo puede ser que la lactancia cada vez genere más desasosiego y controversia, incluso temor, en las madres siendo un acto tan natural, instintivo y maravilloso?

La lactancia materna es muy beneficiosa. Sin embargo, la presión a la que se somete a las mujeres en muchas ocasiones genera frustración cuando no pueden o, simplemente, no desean apostar por esta opción de manera exclusiva.

Razones frecuentes por las que se escoge la lactancia artificial

Por parte del bebé

  • Un reflejo de succión débil –muy común en bebés prematuros-,
  • la pérdida de peso o el aumento insuficiente del mismo
  • y cualquier problema de salud que obligue a que permanezca ingresado en el hospital.

Por parte de la madre

  • La baja producción de leche materna – hipogalactia-,
  • la ingesta de medicamentos que puedan alterar de forma significativa la calidad de la leche
  • o problemas relacionados con las glándulas mamarias –pezón invertido, inflamación o grietas-
  • y también la necesidad de volver pronto al trabajo.

Sea cual sea el motivo que impulse esta decisión, la leche artificial que se comercializa a día de hoy proporciona todos los nutrientes que los bebés necesitan para su óptimo desarrollo. Por tanto, las madres pueden estar tranquilas con esta alternativa eficaz y segura.

Bebé sano

Lactancia artificial y vínculo afectivo

Elena Iracheta, psicóloga clínica de la Unidad de la Mujer, afirma que “el vínculo afectivo madre-hijo va mucho más allá de la alimentación”. También hace hincapié en la importancia de que la madre perciba el apoyo de su entorno sin sentirse prejuzgada a través de “frases estigmatizantes”. Con este concepto nos referimos a frases como: “no vas a tener el mismo vínculo con tu bebé”, “no vas a alimentarlo igual” o “no vas a recuperar de la misma forma tu figura”, etc.

Estas afirmaciones no tienen en cuenta que lo que verdaderamente repercutirá en el bebé es el bienestar de su madre. Además, dicho vínculo “se logra a través del contacto físico, el olor y las caricias, la ternura y el cariño”. Por tanto, incluso cuando la lactancia artificial es la única opción viable, el bebé no solo tendrá su bienestar físico garantizado –en lo que concierne a la alimentación y aporte de nutrientes-, sino también emocional y afectivo.


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