No te rindas a las Fiestas (consejos para una Navidad saludable)

Por una Navidad saludable.

¿Cuándo comienza para ti la Navidad? ¿No te parece que cada año se adelantan un poco más las fiestas? Comenzamos a ver los lineales del supermercado llenos de alimentos insanos en noviembre como muy tarde… y seguro que ya estás sufriendo las consecuencias de alguna comida-cena pantagruélica con amigos, familia o compañeros de trabajo.

Enemigos para la Navidad saludable

Esto nos lleva a normalizar que, en estas fechas, se cogen un ‘par’ de kilos por los excesos típicos y «ya el año que viene me los quitaré con dieta superestricta y apuntándome al gimnasio para todo el año». Así, nos movemos anualmente, entre la ambivalencia de la ‘no dieta’ y la ‘dieta estricta’ y pasar del descontrol de hábitos alimentarios cuando se aproximan vacaciones y fiestas o el control férreo y sacrificio que solemos hacer tras las mismas.

Si no quieres que tu sacrificio no sea tal al comenzar el año, no te dejes llevar por la tendencias navideñas: acota tu Navidad y ponle moderación. Apuesta por una Navidad saludable.

Cómo apostar por una Navidad saludable

Cambia el ‘chip’

No lo haces porque estás a dieta… ¡¡¡¡lo haces porque te cuidas!!!! El cambio de hábitos implica compromiso contigo mismo y esfuerzo, pero también mucha satisfacción y un menor sentimiento de sacrificio. Una vez instaures una rutina saludable en tu vida, no solo ganarás en salud, sino en independencia emocional de los alimentos. Si en tu rutina eres saludable, tus elecciones serán más conscientes y un desfase puntual en estas fiestas no se verá reflejado en tu peso ni generará culpabilidad.

Siempre puedes… ¡decidir!

El tipo de restaurante o el menú a escoger, qué alimentos y elaboraciones incluir si lo organizas tú, qué elección de plato o qué cantidad si el menú ya está programado…. incluso cuando no haces nada, también es decisión tuya.

Ser consecuente con tu elección de apostar por una Navidad saludable

Si decides hacer mayores ingestas calóricas, deberás compensar adecuadamente el resto de las ingestas. Recurriendo a alimentos vegetales como fruta y verduras en elaboraciones frescas y bajas en calorías, además de algo de proteína sin grasa como pescado o legumbre. No olvides mantenerte activo y salir a dar un paseo tras una comida más copiosa o aprovechar tu tiempo libre con algo de deporte u ocio activo en familia.

Snacks saludables entre horas, no ‘picoteos’

Toma alguna fruta o yogur sin azúcar antes del evento para no llegar con hambre voraz al mismo y que tus elecciones sean menos saludables. No sirve de nada someter el cuerpo a ayunos prolongados si luego la ingesta va a ser desproporcionada.

Visualiza tu plato

Todo lo que consumas será sentado en una mesa y dentro de tu plato, nada de picar antes de la comida y la cena o directamente del centro de la mesa. Selecciona alimentos, la cantidad en función de tu hambre (escucha tu estómago con su hambre real: ¿cuánta hambre tiene?).

Pero, sobre todo, relájate, disfruta de la comida tranquila y conscientemente. Mastica correctamente, da tiempo a que aparezca la sensación de saciedad y concéntrate en disfrutar de la compañía, que es lo primordial.

Somos agua

Sigue ingiriendo al menos 1.5 a 2 litros diarios para mantener tu equilibrio hídrico. El alcohol aporta calorías vacías que no se utilizan como fuente de energía y no aporta nutrientes, pero, si decides tomarlo, que sea de baja graduación; como por ejemplo el vino, la cerveza o el cava. Eso sí, con moderación y siempre con tu copa de agua al lado.

Espero que nuestros consejos te ayuden a equilibrar tu Navidad y entrar con energía positiva en el Año Nuevo ¡y no con kilos de más y malestar digestivo!

¡Feliz Navidad saludable!


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