La endometriosis

La endometriosis es una enfermedad benigna consistente en la presencia de tejido endometrial (parte del interior del útero que se elimina en la menstruación), fuera de su ubicación habitual que es el útero.

Este tejido crecerá y se diseminará, comportando una importante reacción inflamatoria allá donde se deposite, lo cual se traducirá en gran variedad de síntomas.

Afecta a mujeres en edad fértil, mientras los ovarios presentan producción hormonal estrogénica, factor que se postula como estimulador de la endometriosis, siendo conocido el cese de actividad de la enfermedad cuando se instaura la menopausia con su cese de actividad hormonal.

Está presente en un 5-20% de mujeres con dolores pélvicos crónicos, y hasta en el 40% de mujeres que tienen problemas reproductivos.

El origen y mecanismo de la enfermedad es desconocido, existiendo diversas hipótesis para explicar su origen, aunque ninguna es concluyente. El alcohol y la cafeína son factores de riesgo, mientras que la práctica de ejercicio es un factor protector.

El síntoma fundamental es el dolor producido por dichos implantes, que asocian componente inflamatorio. Así, muchas veces se tarda en diagnosticar la enfermedad, dado que el dolor puede hacer pensar que se trata de otro tipo de patología, fundamentalmente de origen digestivo.

El dolor puede aparecer en forma de reglas dolorosas, relaciones sexuales dolorosas o molestias importantes en la defecación y micción, como ubicaciones más frecuentes. También es muy característica la aparición de quistes ováricos, conocidos como endometriomas, como forma inicial de la enfermedad, los cuales contienen sangre retenida en su interior, debido a las ‘menstruaciones’ de este material endometrial.

Como ya se ha comentado, puede ser causa de problemas reproductivos debido al daño producido en el aparato genital interno (ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina).

Para el diagnóstico, es fundamental la historia clínica y estudio del dolor, junto con las pruebas complementarias más comunes.

Para ello disponemos de la ecografía ginecológica, de elección por vía vaginal, para identificar los quistes endometriósicos.

También es de utilidad la medición de un marcador en sangre (Ca-125), que puede presentarse elevado, aunque puede presentar tanto falsos positivos como negativos; por ello, el diagnóstico de certeza se realizará con una laparoscopia, aunque no siempre es necesario. Consiste en una exploración endoscópica de la cavidad abdominal bajo anestesia general, en la que se pondrán de manifiesto las lesiones endometriósicas.

El tratamiento debe individualizarse en cada paciente, pero irá por una parte encaminado al tratamiento del dolor con analgésicos antiinflamatorios, y por otra parte se intentará disminuir la actividad de los implantes de tejido mediante tratamientos hormonales como puedan ser los anticonceptivos hormonales, y tratamientos similares, los cuales generarán menor cantidad de menstruación.

En otras ocasiones, el tratamiento debe ser quirúrgico extirpando los quistes ováricos, generalmente con cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia), o reparando la anatomía de la pelvis de aquellos daños ocasionados por la enfermedad.

No hay que olvidar que un porcentaje no despreciable de pacientes, necesitarán tratamientos de reproducción asistida para conseguir embarazo, dadas las consecuencias perjudiciales de la endometriosis en el aparato genital interno femenino.

Por tanto, nuestro mayor consejo es no perder de vista el calendario de revisiones ginecológicas periódicas, para que ante la menor sospecha o síntoma, se pueda realizar un diagnóstico precoz e instaurar el mejor tratamiento.

Dr. Ángel Lorenzo Álvarez

Equipo Ginecología y Obstetricia de la Unidad de la Mujer.

Hospital Ruber Internacional

La endometriosis es una enfermedad benigna consistente en la presencia de tejido endometrial (parte del interior del útero que se elimina en la menstruación), fuera de su ubicación habitual que es el útero. Este tejido crecerá y se diseminará, comportando una importante reacción inflamatoria allá donde se deposite, lo cual traducirá su gran variedad de síntomas. Afecta a mujeres en edad fértil, mientras los ovarios presentan producción hormonal estrogénica, factor que se postula como estimulador de la endometriosis, siendo conocido el cese de actividad de la enfermedad cuando se instaura la menopausia con su cese de actividad hormonal. Está presente en un 5-20% de mujeres con dolores pélvicos crónicos, y hasta en el 40% de mujeres que tienen problemas reproductivos. El origen y mecanismo de la enfermedad es desconocido, teniendo diversas hipótesis para explicar el origen, pero todas ellas no son concluyentes. El alcohol y la cafeína son factores de riesgo, mientras que la práctica de ejercicio es un factor protector.
El síntoma fundamental es el dolor producido por dichos implantes, que asocian componente inflamatorio. Así, muchas veces se tarda en diagnosticar la enfermedad, dado que el dolor puede hacer pensar que se trata de otro tipo de patología, fundamentalmente de origen digestivo. El dolor puede aparecer en forma de reglas dolorosas, relaciones sexuales dolorosas o molestias importantes en la defecación y micción, como ubicaciones más frecuentes. También es muy característica la aparición de quistes ováricos, conocidos como endometriomas, como forma inicial de la enfermedad, los cuales contienen sangre retenida en su interior, debido a las “menstruaciones” de este material endometrial. Como ya se ha comentado, puede ser causa de problemas reproductivos debido al daño producido en el aparato genital interno (ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina).
Para el diagnóstico, es fundamental la historia clínica y estudio del dolor, junto con las pruebas complementarias más comunes. Para ello disponemos de la ecografía ginecológica, de elección por vía vaginal, para identificar los quistes endometriósicos. También es de utilidad la medición de un marcador en sangre (Ca-125), que puede presentarse elevado, aunque puede presentar tanto falsos positivos como negativos; por ello, el diagnóstico de certeza se realizará con una laparoscopia, aunque no siempre es necesario. Consiste en una exploración endoscópica de la cavidad abdominal bajo anestesia general, en la que se pondrán de manifiesto las lesiones endometriósicas.
El tratamiento debe individualizarse en cada paciente, pero irá por una parte encaminado al tratamiento del dolor con analgésicos antiinflamatorios, y por otra parte se intentará disminuir la actividad de los implantes de tejido mediante tratamientos hormonales como puedan ser los anticonceptivos hormonales, y tratamientos similares, los cuales generarán menor cantidad de menstruación. En otras ocasiones, el tratamiento debe ser quirúrgico extirpando los quistes ováricos, generalmente con cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia), o reparando la anatomía de la pelvis de aquellos daños ocasionados por la enfermedad. No hay que olvidar que un porcentaje no despreciable de pacientes, necesitarán tratamientos de reproducción asistida para conseguir embarazo, dadas las consecuencias perjudiciales de la endometriosis en el aparato genital interno femenino.
Por tanto, nuestro mayor consejo es no perder de vista el calendario de revisiones ginecológicas periódicas, para que ante la menor sospecha o síntoma, se pueda realizar un diagnóstico precoz e instaurar el mejor tratamiento.

Dr. Ángel Lorenzo Álvarez

Equipo Ginecología y Obstetricia de la Unidad de la Mujer.

Hospital Ruber Internacional

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